Galvanizado en caliente

El galvanizado en caliente por inmersión consiste en un proceso de recubrimiento que se utiliza para proteger las superficies metálicas de la corrosión, proporcionando una protección que supera los 25 años en la mayoría de las atmósferas.

Las piezas que van a ser galvanizadas se limpian de grasas (desengrase) y óxidos (decapado), y se introducen en un baño de zinc fundido a 450ºC, produciéndose durante la inmersión una reacción químico-metalúrgica entre el hierro y el zinc, con varias capas de aleación hierro-zinc y una capa exterior de zinc puro.

10 ventajas de la galvanización:

  • 1. Larga duración
  • 2. Mantenimiento innecesario
  • 3. Economía
  • 4. Versatilidad
  • 5. Fiabilidad
  • 6. Tenacidad del recubrimiento
  • 7. Recubrimiento integral
  • 8. Protección triple
  • 9. Fácil de soldar
  • 10. Fácil de pintar

Nuestras instalaciones de 15.000 m2 cuentan con:

  • Un crisol de cerámica de 2.500 x 1.000 x 1.260 mm
  • Un crisol de acero de 12.500 x 2.600 x 3.600 mm

Proceso de galvanizado

Proceso de galvanizado

Proceso de gavanizado centrifugado

Proceso de galvanizado centrifugado

Las piezas pequeñas se galvanizan colocándolas en unas cestas metálicas perforadas, que se introducen dentro del baño de zinc a temperaturas de hasta 560ºC y a continuación se someten a una centrifugación para su escurrido final.

La temperatura, tiempo de inmersión y la velocidad y duración del centrifugado pueden ajustarse automáticamente y de forma individualizada para cada producto.

El proceso es similar al del Galvanizado en caliente para piezas grandes o normales.